Sergio Fernández-Artamendi: “La idea es ofrecer un entorno de no juicio y de escucha, que le permita a la persona admitir que tiene un problema».

Sergio Fernández-Artamendi, doctor en Psicología y profesor del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Sevilla, es uno de los especialistas españoles con la mayor trayectoria en el estudio de las conductas adictivas. Investigador en el Grupo de Investigación en Familia e Infancia y en el Grupo de Investigación en Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo, ha dedicado gran parte de su carrera a analizar cómo el malestar psicológico, el acceso al juego, la publicidad y los modelos culturales influyen en el desarrollo del trastorno del juego de azar, especialmente entre los jóvenes. En esta entrevista, Fernández-Artamendi profundiza en el papel decisivo de la familia en la prevención y el acompañamiento y en cómo el contexto social y cognitivo del jugador contribuye a que la adicción se consolide de forma silenciosa.
“Si los hijos tienen un problema y una buena relación con los padres, acudirán a ellos”, explica Sergio Fernández-Artamendi desde su despacho en la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla. Con esta afirmación, el profesor destaca la importancia del vínculo familiar como factor preventivo frente a esta problemática. A lo largo de la entrevista, Fernández-Artamendi analiza cómo la supervisión, la comunicación abierta y el acompañamiento familiar pueden reducir el riesgo de desarrollar problemas de juego, incluso cuando existen factores de vulnerabilidad como la publicidad que normaliza las apuestas, la accesibilidad constante al juego o el malestar emocional que algunas personas intentan aliviar mediante la apuesta. Su análisis sitúa la prevención como un proceso integral que incluye la intervención familiar, la educación y la conciencia sobre los factores psicológicos y sociales que pueden favorecer la adicción.
Pregunta. ¿Es habitual que la adicción al juego aparezca junto con trastornos mentales?
Respuesta. Los problemas adictivos tienen mucho que ver con la salud mental, ya que las conductas adictivas son funcionales; se hacen para algo, para sentirte de una manera concreta. Por ello, es más probable que si te sientes mal, consumas o juegues apuestas para sentirte mejor. Jugar a apuestas puede que vaya de la mano con la depresión o síntomas depresivos, tristeza o ansiedad, bien sea por las consecuencias del juego o porque se juegue precisamente para sentirse mejor ante estos síntomas. Es por esto que siempre hay una conexión entre las adicciones y la salud mental, porque son expresiones de malestar psicológico; por lo que es habitual que haya comorbilidad entre ambos.
P. ¿Puede aparecer con otra adicción?
R. Es habitual que las conductas adictivas, como el juego de apuestas, puedan presentarse conjuntamente con otras conductas adictivas, como el consumo de alcohol o de otras sustancias. Es raro que haya una conducta adictiva que se presente sola.
P. ¿Cuáles son las diferencias entre la adicción a las sustancias y la adicción al juego?
R. Existen ciertas diferencias. La adicción al juego se produce por unos mecanismos muy similares a los que suceden cuando consumimos drogas y eso hace que se parezcan en cómo funcionan: el craving, la abstinencia y la tolerancia, son síntomas propios de una adicción a las sustancias. Una de las diferencias radica en que en el juego de apuestas, hay un patrón cognitivo muy fuerte relacionado con las expectativas, los sesgos y el juego de probabilidades ; como sucede con la falacia del jugador. Otra de las características diferenciales es que la adicción al juego de azar no tiene efectos físicos evidentes, por lo que es más fácil de ocultar. Esto hace que sea mucho más fácil acumular una deuda, por ejemplo, sin el conocimiento del entorno. Esto puede permitir un agravamiento de los problemas, que incrementa el riesgo de que aparezca la culpabilidad y también tristeza o ansiedad, una baja autoestima asociada a la responsabilidad por haber perdido dinero o por haberle generado problemas a la familia.

P. ¿Cómo influye el entorno social en los adolescentes?
R. Sabemos que hay muchas variables que incrementan el riesgo de que los jóvenes comiencen a tener problemas con los juegos de azar. En el entorno familiar, por ejemplo, es importante tener unos estilos educativos adecuados, una buena relación y supervisión de los hijos/as. Otros factores como la práctica del juego de apuestas por parte de los padres pueden influir también. Como decíamos antes, las conductas adictivas se hacen con un fin, y por ello las necesidades previas o el malestar psicológico hacen que sea más probable que tenga conductas adictivas como forma de afrontar ese malestar, incluido el juego de apuestas. A nivel social comunitario también hay factores clave como la presencia de salas de juego cerca de las escuelas o la excesiva publicidad online, que también incrementan la probabilidad de tener problemas con el juego de azar en los jóvenes.
P. ¿Es más común en hombres o en mujeres?
R. La prevalencia es más alta en los hombres, según los datos del Plan Nacional Sobre Drogas.
P. ¿Por qué?
R. Hay diversos factores que pueden contribuir a ello. Uno de ellos es, por ejemplo, la práctica de apuestas deportivas, donde los hombres tienen más riesgo de introducirse y presentar problemas con el juego de apuestas. También, las salas de juegos son espacios bastante masculinizados. Sabemos, de hecho, que el patrón de juegos de apuestas es distinto, y mientras que las chicas practican más juegos como el bingo, los chicos tienen mástendencia a las apuestas deportivas. Al final hay ciertas tendencias culturales detrás de esas diferencias.
P. En uno de tus artículos dices que las mujeres con trastorno de juego lo hacen por una escapada a la realidad o por presión social
R. Este es uno de los factores de riesgo puede aparecer. Las mujeres con problemas adictivos sufren más estigma, ya que el rol que la sociedad asigna a la mujer es habitualmente el de cuidadora, lo que implica que tiene que ser más responsable, ser buena madre, más consciente de los problemas de su entorno. Por tanto, la adicción es un problema doble para ellas. En este sentido, sabemos que las conductas adictivas en mujeres tienen que ver con las formas de regulación emocional, lo que implica jugar con esa necesidad de evitar cierto malestar, lo que solo agrava su ansiedad o depresión.
P. En relación con Manual de conductas adictivas, qué factores son notables cuando un jugador social se vuelve problema:
R. Existen diversos indicadores de la aparición del juego problema. Un indicador es que se empieza a gastar más dinero de la cuenta, se apuesta para recuperar el dinero que se ha perdido (conducta de chasing o recuperación de pérdidas), se miente al entorno sobre la frecuencia de juego, se gasta más dinero del que desea, se pide dinero prestado para apostar, y se ocultan posibles problemas a la familia. Todo esto son indicadores que ya empiezan a decirnos que hay un problema, que no es una conducta de juego que no podamos considerar “normativa”, sino que ya interfiere en la vida de la persona, generando problemas. Entonces es cuando hablamos de juego problema o juego problemático, y podríamos hablar de un trastorno por juego de azar.
P. ¿Qué lleva al jugador a considerar el juego como la única solución para recuperar el dinero?
R. Las conductas humanas se adquieren y se modifican con el tiempo. Una persona que juega apuestas empieza jugando por diversión, para entretenerse. Lo que ocurre cuando aparece un patrón problemático es que si no juega se siente mal, por lo que tiene que recurrir a ello para sentirse bien. En segundo lugar, el juego presenta un patrón cognitivo específico. El ser humano generalmente es poco hábil en la comprensión de las probabilidades, algo que aprovechan los juegos de azar. Ante eso, aparecen muchas creencias en los jugadores que buscan ofrecer una sensación de control sobre algo que, en realidad, no pueden controlar en absoluto. Con el juego problemático, eso se multiplica. Por ejemplo, creer que por jugar por las mañanas va a tocar o creer que por jugar mucho en una máquina “ya la conocen” y por lo tanto dominan sus patrones de premio. También encontramos que se centran a menudo en recuperar pequeñas pérdidas recientes (chasing) sin ser conscientes de haberlas previamente. Esto se presenta junto con un craving del dinero perdido. Al final se dan muchos errores cognitivos sobre aspectos que cuesta mucho en general entender y cuando un jugador entre ahí les resulta todavía más difícil, porque volver a modificar esos sistemas de creencias y sesgos requiere un tratamiento psicológico.

P. ¿Cuál es el grado de influencia que ejerce la publicidad de juegos de azar en la iniciación a las apuestas y en la aparición de comportamientos adictivos como la ludopatía?
R. Normalmente, las conductas de juego o el consumo de sustancias dependen, en cierta medida, de que sean accesibles. Si en el ordenador se puede jugar fácilmente a apostar, es más probable que se haga. La accesibilidad que tenemos a las drogas o a los juegos de azar supone un factor de riesgo importante. El hecho de que haya salas de juego en todas partes, facilita que se juegue. La publicidad también hace más natural las conductas, reduciendo la percepción de riesgo y ofreciendo información como poder acceder fácilmente al juego. Estos procesos normalizan las apuestas, igual que si en la publicidad se incorporan figuras famosas o referentes del deporte.
P. ¿Y la masculinización de los casinos? ¿Eso también influye en la iniciación de apuestas y en la aparición de comportamientos adictivos?
R. La idea es que hay muchos patrones culturales que influyen en la conducta del juego. Las empresas al final son las que diseñan estos juegos de azar, y se dirigen a unos públicos u otros. Habitualmente las apuestas deportivas van dirigidas a hombres (sin querer decir que sea exclusivo). Las salas de juego, por ejemplo, son lugares en los que se encuentra mucha gente joven, normalmente acompañados del consumo de alcohol, siendo un entorno más bien masculinizado. Esto no quiere decir que las mujeres no acudan a casinos pero existen otros patrones como jugar desde casa u online. De la misma forma, los influencers presumen en redes sociales de que ganan mucho dinero gracias a las apuestas deportivas, y eso al final es un modelo de masculinización.
P. ¿Qué estrategias pueden aplicar los familiares para apoyar de manera efectiva a una persona con trastorno por juego?
R. La prevención va muy de la mano con la familia. Si bien no podemos hablar de causas directas y exclusivas para la aparición de la conducta o los problemas de juego de azar, la prevención intenta fortalecer factores de protección (que sabemos que a la larga son buenos para reducir el riesgo de adicción). Ahí entra, por ejemplo, mejorar las relaciones familiares, mejorar la comunicación familiar, la supervisión de los padres hacia los menores… ¿Por qué esto es bueno? Porque si los hijos presentan un día algún problema y tienen una buena relación con los padres, acudirán a ellos, recibiendo apoyo idealmente. Y cuanto antes lo cuenten, más probable es que el hijo/a se sienta mejor y, así, que no necesite jugar o consumir como forma de afrontamiento. Y si un día el hijo juega y pierde dinero, más confianza tendrá en contarles a sus padres, en lugar de ocultarlo. Son variables que no suponen causas directas,pero generan contextos donde es más o menos probable que haya problemas futuros. Así, el apoyo y la supervisión familiar son claves.
También, a nivel social, se debe supervisar la forma de acceso a las plataformas, la regulación de la publicidad y el acceso a las casas de juego. En los procesos de tratamientos psicológicos también se abordan estas cuestiones y por ello se busca generar entornos de apoyo, interesándonos por cómo se siente esa persona, ofreciendo ayuda para los diversos problemas que pueda presentar, así como contextos en los que hablar del tema con esa persona sin juzgar evitando la culpabilidad. En el tratamiento el objetivo es ofrecer un entorno de no juicio y de escucha que le permita a la persona admitir que tiene un problema y comenzar a trabajar hacia el cambio. Así, incluso si no está preparado para pedir ayuda, que pueda hablar del tema y sentirse apoyado, y a partir de ahí veremos cómo avanzamos en el proceso terapéutico.
Redactado por: Game Off Sevilla.

