Comportamientos que pueden anunciar indicios de una relación poco sana con el juego:
- Pensar constantemente en jugar o apostar.
- Apostar más dinero del que se tiene.
- Mentir sobre el tiempo o dinero dedicado al juego.
- Cambiar de humor, de manera negativa, cuando no se puede apostar
- Descuidar estudios, trabajo o relaciones personales por jugar.
Establece límites claros:
- Define una cantidad de dinero máxima que puedas dedicar al juego sin afectar tus gastos principales.
- Limita el tiempo de juego.
- Nunca uses el juego como una forma de escape del estrés o de otros problemas.
Habla del tema sin tabúes:
Lo primordial para poder salir de esta adicción es comunicar lo que te pasa a las personas más cercanas de tu entorno. Romper el silencio ayuda a prevenir que el problema vaya a más. Pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de responsabilidad y valentía.
