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  • Las preguntas más frecuentes sobre el acoso escolar

    Las preguntas más frecuentes sobre el acoso escolar

    AEPAE ofrece las preguntas y respuestas más habituales y frecuentes sobre el acoso escolar.

    • ¿Qué hacer si el centro no informa tras pedir la apertura del protocolo de acoso escolar?: Aportar toda la documentación , pruebas y solicitud de apertura del protocolo. Si este ya está abierto, que te lo muestren y expliquen el procedimiento llevado a cabo, así como la reeducación de los acosadores y la sensibilización del caso, tal como manda el protocolo.
    • ¿Y si el colegio dice que no hay acoso tras investigar?: Reunión con el director del centro. Exiges que te muestren el protocolo (no es confidencial para los implicados). Las familias tienen el derecho a verlo y a recibir explicaciones de las acciones tomadas.
    • ¿Cuáles son las vías de denuncia en casos de acoso escolar?: En caso de tomar acciones vía policial, solo se puede llevar a cabo cuando los acosadores tienen 14 años o más. Si son menores de esa edad, la responsabilidad civil recae sobre los adultos ya sean padres, tutores legales, el personal docente o directivo del centro. La vía penal es posible si el daño físico o psicológico puede atribuirse directamente al acoso escolar.
    • ¿Es buena opción cambiar a mi hijo de colegio?: No es la mejor solución. Puede llevarse a cabo en casos de emergencia si hay riesgo severo, aunque haciendo esto revictimizar a la víctima.

    Fuente: AEPAE

  • Todos los detalles del programa “Controla tu red”

    Todos los detalles del programa “Controla tu red”

    Toda la información necesaria sobre “Controla tu red”, un programa de la Fundación MAPFRE.

    Este programa se centra en la educación digital siendo esta una responsabilidad compartida entre familias, docentes e instituciones. El programa señala que lo que los menores realmente necesitan son límites y formación para mantener una relación sana con la tecnología y no cometer errores. De esta manera los menores pueden hacer uso seguro y responsable de las tecnologías ofreciendo a las familias y docentes herramientas que ayuden a prevenir casos de ciberacoso, sexting o grooming.

    El 92% de los niños de 10-15 años usan internet para informarse, jugar, consumir y compartir contenido. Sin embargo, solo 3 de 10 acuden a sus padres para consultar un problema online. Este uso de internet a veces puede llegar a ser desproporcionado o inadecuado, llegando a crear adicción o conductas como nomofobia (miedo a estar sin móvil) o vamping (uso nocturno). Evidentemente, todo tiene consecuencias graves: insomnio, aislamiento social o baja autoestima).


    Solo 3 de 10 niños acuden a sus padres para consultar un problema online


    Este acceso tan fácil para los jóvenes sin ningún tipo de supervisión conduce a la posibilidad de tener relación con contenidos ilegales, inadecuados o algo cada vez más común, los retos virales. Para evitar estos casos, conviene explicar a los menores los riesgos de estos retos virales o de la publicación de imágenes ajenas sin el consentimiento pertinente. La comunicación siempre es clave pero que los menos entiendan realmente el peligro que puede llegar a existir.

    Es imposible no mencionar las redes sociales. El 91% de los jóvenes tiene un perfil en redes sociales, causando en algunos casos riesgo de pérdida de privacidad o una imborrable huella digital. Para esto, el programa recomienda mantener los perfiles privados, no compartir ningún tipo de contenido o información sin consentimientos y no mantener contacto con perfiles desconocidos. El uso de estas redes a una temprana edad provoca a diario demasiados casos de ciberacoso a través de redes o incluso videojuegos. Las víctimas denuncian exclusión social, amenazas, humillaciones o hackeos. En este sentido, los tutores legales y docentes deben denunciar inmediatamente el caso. La víctima, por su parte, debe pedir ayuda, guardar las pruebas de los hechos.


    El 91% de los jóvenes tiene un perfil en redes sociales causando riesgos de pérdida de privacidad


    De esta forma, Fundación MAPFRE ofrece las siguientes claves para las familias y los centros escolares. Es necesario que se promuevan normas de uso tanto en el ámbito familiar como en el escolar. La supervisión es clave e imprescindible. Por supuesto, acompañar esta supervisión de una educación y unos valores. Los centros escolares, deben contar con planes de intervención para detectar, investigar y hacer un seguimiento de estos casos.

    Fuente: Fundación MAPFRE. Acceso al programa completo

  • Las claves para un protocolo eficaz contra el acoso escolar

    Las claves para un protocolo eficaz contra el acoso escolar

    El suicido de Sandra Peña por culpa del bullying ha hecho replantear todos los escenarios sobre el acoso escolar y sus vías de actuación

    Los protocolos de actuación en casos de acoso escolar están presentes, por ley, en todos los centros educativos de España. Sin embargo, su estructura varía en función de la comunidad autónoma y su aplicación se sigue percibiendo como insuficiente. Esto nos hace plantearnos la siguiente cuestión: ¿están los colegios lo suficientemente preparados para actuar en casos de acoso?

    Un protocolo de prevención contra el acoso requiere de una serie de pasos clave para su detección y erradicación. Según la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE), un protocolo eficaz debe garantizar una respuesta rápida que evite daños mayores en la víctima, confidencial para salvaguardar su intimidad y fortalecedora para que brinde apoyo emocional. En base a esto, se establecen cinco fases esenciales:

    1. Detección o recepción de la alerta: los profesionales del centro deben estar alerta para detectar conductas que apunten al acoso, pero, de igual manera, el aviso puede proceder de la víctima o su familia.
    2. Investigación: Una vez detectado el caso, es necesario profundizar en las causas para determinar si se trata verdaderamente de acoso. Será conveniente realizar entrevistas independientes a los actores de la situación, como son la víctima, los agresores o posibles testigos.
    3. Activación del protocolo establecido legalmente: En el momento en el que se confirma el caso de acoso, hay que poner en marcha y de inmediato el protocolo establecido, aplicando las medidas de protección con el fin de asegurar al afectado. En estos casos, lo más efectivo es la expulsión del centro de los agresores.
    4. Intervenciones personalizadas: Es obligado brindar todas las ayudas posibles a la víctima, como apoyo psicológico o medidas de seguridad personales y físicas. Por la parte de los agresores, se actuará de la misma manera, estableciendo una hoja de ruta a través de la cual se le invite a recapacitar y rectificar, proponiendo sanciones.
    5. Seguimiento y conclusión: Una vez aplicados todos los pasos, será conveniente analizar la situación para esclarecer el caso y comprobar que la conducta no ha vuelto a producirse, de tal modo que se pueda dar el caso por cerrado.

    Es necesario actuar desde el primer indicio porque, según aseguran psicólogos expertos, la inacción puede provocar la normalización de la conducta y agravar las consecuencias.

    Además, las guías oficiales subrayan que cualquier miembro de la comunidad educativa es responsable desde el momento en que es testigo y puede activar el protocolo. Es el equipo directivo el que tiene la obligación de investigar y poner el caso en conocimiento de la autoridad competente, que estos casos es la Fiscalía de Menores.

    Por otra parte, hay que hacer hincapié en que el mejor remedio para prevenir estos casos es la educación previa. La formación de los menores en torno a unos valores que fomenten el respeto, la empatía y la educación en todos los ámbitos favorecerá la creación de una comunidad sana y segura. A pesar de que existe la normativa, muchos profesionales denuncian la falta de psicólogos y orientadores en los centros educativos, que son una herramienta imprescindible en esta labor.

    De igual manera, no hay que olvidar que el acoso no encuentra sus límites en las paredes de un aula o en los muros de un colegio. El acoso trasciende de límites físicos y ya se puede dar incluso fuera del horario escolar. Mensajes ofensivos o la difusión de imágenes sin consentimiento a través de la red pueden prolongar el sufrimiento de la víctima aun estando fuera del horario lectivo. Por ello, los protocolos actualizados deben incluir medidas en las que se contemplen las posibilidades de ciberacoso, lo que requiere una coordinación fluida entre escuelas, familias y plataformas.

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